T E X T O S


Oscuridad


       Miras a tu alrededor, observas la soledad que te rodea. Te das cuenta de que por mucho que intentes hacer nada cambiará. Pero ya es, tarde, ya has tomado una decisión que no tiene vuelta atrás. Aún así te sigues preguntando por qué, en qué eres diferente, qué has hecho para merecer que te traten así... quizá es por ese fétido olor a soledad que arrastras tras de ti desde tu niñez, o quizá es esa mirada de miedo al hablar a los demás. No lo sabes, ni lo vas a poder saber, porque ya no hay vuelta de hoja. Puede que tan siquiera te interese

      De repente una vieja canción que oían tus padres viene a tu cabeza. No sabes por qué pero tampoco te importa. Simplemente se dedica a acompañarte en tu ultimo camino. También te acuerdas de lo que pensaste ese día. Te estremeció sentir que el lametón de ese perro callejero era más reconfortante que la falsa sonrisa de algunos de tus conocidos, que, al verte doblar la esquina, se alegraron de que no te hubieras parado a hablar con ellos. En su día eso te hizo replantearte muchas cosas, pero hoy la indiferencia invade todo tu ser y te da igual lo que la gente piense. Ya no te escondes como una rata, ya no agachas la cabeza; ya no....

      Miras a tu alrededor y ves a la gente paseando, riendo, hablando en voz alta... Parece que no se dan cuenta de que pasas al lado suyo, pero sientes que sus miradas se clavan en tu nuca como cuchillos en tu alma. Un vagabundo se atreve a mirarte con compasión. Mientras, se frota las manos para conservar el poco calor que le da el vino peleón. Te das cuenta de que si no fuera porque ya has tomado tu decisión, podrías terminar como él?; tirado en una calle llena de gente con la soledad como tu única compañera.

       Llegas a tu destino. El destino final de una larga vida sin ilusiones ni alegría. La costa está cerca con su mar, sus olas, su acantilado... Miras hacia lo profundo de sus aguas mientras el abismo te mira desde la oscuridad del fondo. Piensas que la mejor vida es aquella que acaba en un pequeño instante y saltas, decidido y sin miedo.

       Sientes el frío océano invadiendo tu cuerpo, tu alma, tu ser... te posee como un adultero ama a su amante con el miedo de ser descubierto por su esposa, pero esa sensación te gusta, disfrutas con ella...

       Ya has llegado al fondo. Tu respiración hace rato que ha dejado de sonar, tus manos, tus pies, tu cuerpo no sienten ya el frío; tus ojos ya no pueden distinguir las formas en esa espeluznante oscuridad. Sin embargo esa calma te lleva al final de la historia. Tu vida se apaga, pero tus ilusiones empiezan a vivir.

SHYLA

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